Antropólogo transformó la conservación al poner territorios indígenas en el centro
En el Chaco boliviano, el pueblo Isoceño Guaraní no necesitaba que conservacionistas les dijeran que su tierra estaba bajo presión. La expansión agrícola avanzaba sobre la región, y…

En el Chaco boliviano, el pueblo Isoceño Guaraní no necesitaba que conservacionistas les dijeran que su tierra estaba bajo presión. La expansión agrícola avanzaba sobre la región, y su organización CABI tenía objetivos territoriales propios. Lo que necesitaban era apoyo científico, legal y acceso a instituciones que convirtieran sus reclamos en derechos reconocidos.
Por qué importa
- Modelo replicable: La alianza entre CABI y Wildlife Conservation Society creó en 1995 el Parque Nacional Kaa-Iya del Gran Chaco, de 3.4 millones de hectáreas, coadministrado por indígenas, estableciendo precedentes para titulación de tierras en toda Bolivia.
- Cambio de paradigma: Michael Painter, antropólogo ecológico que dirigió el proyecto desde 1997, demostró que la conservación no requiere apartar tierra y convencer a la gente de cooperar, sino reconocer a organizaciones indígenas como socios con conocimiento, objetivos políticos y derechos territoriales propios.
Contexto
El proceso desarrollado ayudó a titular 273,000 hectáreas para los Ayoreode, 560,000 para los Isoceño Guaraní y tierras para 43 comunidades Chiquitano. Para Painter, el rol útil de organizaciones como WCS era fortalecer la capacidad de pueblos indígenas para negociar con gobiernos, empresas, donantes y los propios conservacionistas, transformando la relación tradicional de poder en la conservación ambiental.
Fuentes
- Mongabay News (inglés)
Resumen editorial elaborado por MiHispano+ a partir de las fuentes citadas. Enlazamos siempre al medio original.


