Costa Rica canalizó $54.19 millones a través del proyecto REDD+ entre 2021 y 2026 para la conservación de bosques y la prevención de incendios forestales. El 86% de estos recursos se destinó específicamente al Pago por Servicios Ambientales (PSA) y al manejo integral del fuego, según información oficial del programa.
Por qué importa
- Inversión climática tangible: La cifra representa uno de los esfuerzos financieros más significativos de Costa Rica en conservación forestal de los últimos años, demostrando un compromiso concreto con la mitigación del cambio climático mediante la reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal. Estos recursos han permitido mantener la cobertura boscosa del país y fortalecer su reconocimiento internacional como referente ambiental.
- Beneficio directo a propietarios: El programa PSA ha permitido que miles de propietarios de tierras forestales reciban compensación económica por mantener sus bosques en pie, generando ingresos rurales mientras se preservan ecosistemas críticos. Esta estrategia ha demostrado que la conservación puede ser económicamente viable para comunidades locales, alineando incentivos económicos con objetivos ambientales.
- Prevención de desastres: La inversión en manejo integral del fuego fortalece las capacidades de respuesta ante incendios forestales, fenómeno que se ha intensificado con el cambio climático en toda Centroamérica. Esta prevención protege vidas, infraestructura y evita la liberación masiva de carbono almacenado en los bosques, contribuyendo directamente a los compromisos climáticos del país.
Contexto del programa REDD+
El programa REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal) es un mecanismo internacional respaldado por las Naciones Unidas que incentiva financieramente a países en desarrollo para que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la pérdida de bosques. Costa Rica ha sido pionera en América Latina en la implementación de este tipo de esquemas, construyendo sobre décadas de experiencia en políticas de conservación y su exitoso programa de Pago por Servicios Ambientales iniciado en 1997.
Durante el periodo 2021-2026, el proyecto costarricense REDD+ funcionó como un mecanismo de financiamiento climático que canalizó recursos internacionales hacia estrategias comprobadas de conservación. El país ha logrado revertir la deforestación que enfrentó en las décadas de 1970 y 1980, cuando perdió cerca del 50% de su cobertura forestal, recuperándose hasta alcanzar actualmente más del 50% de territorio cubierto por bosques.
Distribución de recursos
De los $54.19 millones totales invertidos, el 86% se concentró en dos componentes principales. El Pago por Servicios Ambientales (PSA) recibió la mayor parte de estos fondos, consistente con el modelo costarricense que compensa a propietarios privados, comunidades indígenas y pequeños productores por conservar bosques naturales, permitir la regeneración forestal o implementar sistemas agroforestales. Este esquema ha sido reconocido internacionalmente como modelo replicable de conservación basada en incentivos económicos.
El manejo integral del fuego, el segundo componente prioritario, incluyó capacitación de brigadas forestales, equipamiento especializado, sistemas de monitoreo y alerta temprana, y campañas de prevención comunitaria. Costa Rica enfrenta cada año una estación seca que aumenta el riesgo de incendios forestales, fenómeno agravado por patrones climáticos cambiantes como El Niño. La inversión sostenida en capacidades de respuesta ha sido crucial para minimizar daños.
El 14% restante del presupuesto se distribuyó en componentes complementarios como monitoreo de cobertura forestal mediante tecnología satelital, fortalecimiento institucional, sistemas de verificación de carbono, y actividades de educación ambiental. Estos elementos técnicos y administrativos son fundamentales para la credibilidad internacional del programa y el acceso a financiamiento climático basado en resultados medibles.
Marco internacional y financiamiento climático
Los recursos del programa REDD+ en Costa Rica provienen principalmente de fondos climáticos internacionales, incluyendo el Fondo de Carbono del Banco Mundial, el Fondo Verde para el Clima, y acuerdos bilaterales de cooperación. Estos mecanismos operan bajo el principio de «pagos basados en resultados», donde países donantes compensan a naciones en desarrollo por reducciones verificadas de emisiones forestales comparadas con niveles históricos de referencia.
Costa Rica ha capitalizado su reputación ambiental y su historial comprobado de conservación para acceder a estos fondos competitivos. El país presenta anualmente reportes de monitoreo forestal ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), cumpliendo estándares internacionales de medición, reporte y verificación (MRV) que garantizan transparencia en el uso de recursos y la efectividad de las acciones implementadas.
Implicaciones y desafíos futuros
El periodo 2021-2026 representa una fase de consolidación del modelo REDD+ costarricense, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad financiera a largo plazo. El éxito del programa depende de flujos continuos de financiamiento climático internacional, en un contexto donde la competencia por estos recursos se intensifica y las prioridades globales pueden cambiar. La transición hacia modelos de autofinanciamiento o diversificación de fuentes será crucial.
Además, mantener la cobertura forestal enfrenta presiones crecientes por expansión agrícola, desarrollo de infraestructura y demandas de tierra para vivienda. El desafío será equilibrar conservación con necesidades de desarrollo económico y social, asegurando que los beneficios del PSA sean suficientemente atractivos para que propietarios privados mantengan el compromiso con la conservación frente a usos alternativos potencialmente más rentables del suelo.
Lo que sigue
Con la conclusión del periodo 2021-2026, Costa Rica deberá negociar una nueva fase de financiamiento REDD+ para continuar estos esfuerzos. Se espera que el gobierno presente resultados de reducción de emisiones verificadas ante instancias internacionales para acceder a pagos por desempeño. La atención estará en cómo el país ajusta sus estrategias de conservación ante el escenario climático cambiante y las lecciones aprendidas de este ciclo de implementación.
Fuentes
- Proyecto REDD+ en Costa Rica canalizó $54,19 millones a conservación de bosques y prevención de incendios — Delfino CR
Fuentes
Con información de delfino.cr



