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Cuando las lesiones silencian a una superestrella

Hay momentos en el deporte profesional donde la narrativa romántica choca brutalmente contra la realidad física. Shohei Ohtani, la superestrella de los…

13 de octubre de 2026 3 min de lectura
Redacción MiHispano+ · con información de sports.yahoo.com
Fotografía ilustrativa · sports.yahoo.com
Fotografía · sports.yahoo.com

Hay momentos en el deporte profesional donde la narrativa romántica choca brutalmente contra la realidad física. Shohei Ohtani, la superestrella de los Dodgers que firmó el contrato más grande en la historia del béisbol, podría sentarse en el banco durante el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. No por decisión estratégica, sino porque su cuerpo simplemente no responde. En Mi Hispano creemos que esta situación plantea una pregunta incómoda que el deporte prefiere evitar: ¿cuándo debemos pedirle a un atleta que se detenga?

Dave Roberts, manager de los Dodgers, lo expresó con esa diplomacia característica que utilizan los entrenadores cuando saben que la verdad duele: «Obviamente no ha sido bueno. Él no se siente bien». Según reportes de The Athletic, Roberts planea tener una conversación con Ohtani antes del Juego 3 en Los Ángeles para determinar qué es mejor para el jugador y para el equipo. La traducción es clara: Ohtani probablemente no jugará. Desde que regresó de la lista de lesionados en la última semana de la temporada regular, su presencia ha sido más simbólica que productiva. En veinte turnos al bate durante la postemporada, apenas tiene tres sencillos, promediando .150 con siete ponches. Los números no mienten, aunque queramos que lo hagan.

La segunda mitad de la temporada 2026 de Ohtani ha sido un catálogo de dolencias. Primero llegó la irritación de rodilla izquierda en junio, que pausó su programa de lanzamiento después del 3 de julio y lo obligó a perderse el Juego de Estrellas. Mientras intentaba regresar al montículo, desarrolló un problema en el bíceps derecho que causó múltiples paradas y arranques en su rehabilitación. Para principios de septiembre, Ohtani finalmente aterrizó en la lista de lesionados con inflamación del bíceps. Su último jonrón fue el 18 de agosto en Coors Field. Desde entonces, ha impulsado una sola carrera en 110 apariciones al plato. Vale la pena preguntarse: ¿cuánto tiempo ha estado jugando realmente lesionado sin admitirlo completamente?

Lo más revelador tal vez sea la propia opacidad de Ohtani sobre sus lesiones. Antes de la Serie Divisional, cuando se le preguntó sobre sus dolencias, respondió a través de su intérprete Will Ireton: «No he podido comprender bien la causa raíz de todo esto. Creo que ese proceso va a suceder durante la temporada baja cuando tenga un poco más de tiempo para abordarlo. Pero por ahora, es algo que simplemente voy a tener que manejar». Esta respuesta, aparentemente honesta, en realidad revela muy poco. ¿No sabe qué le duele? ¿O simplemente no quiere decirlo? En Mi Hispano observamos que esta cultura del silencio en torno a las lesiones es endémica en el deporte profesional, donde admitir debilidad se considera casi una traición al equipo y a la afición.

Los Dodgers se enfrentan ahora a una decisión que ningún equipo en postemporada quiere tomar: sentar a su jugador estrella. Pero quizás la decisión más valiente no sea jugar a Ohtani lesionado solo porque su nombre vende boletos y genera esperanza. La verdadera valentía está en reconocer que incluso las superestrellas tienen límites físicos, y que forzar esos límites en octubre puede costar mucho más que un juego de playoffs. El béisbol, como cualquier deporte, es cruel en su objetividad: si no puedes producir, no importa cuántos millones ganes o cuántos récords hayas roto antes. Y tal vez, solo tal vez, proteger a un atleta de sí mismo sea la decisión más difícil y más correcta que un equipo puede tomar.

Fuentes consultadas

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Resumen editorial elaborado por MiHispano+ a partir de las fuentes citadas. Enlazamos siempre al medio original.

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