LIMA — El candidato presidencial izquierdista Roberto Sánchez declaró este sábado que su contrincante en la segunda vuelta electoral, la derechista Keiko Fujimori, ejerce el control efectivo sobre Perú desde hace una década. Según el aspirante de izquierda, este dominio se materializa a través del Congreso y la influencia en instituciones estatales, un patrón que calificó de preocupante y autoritario.
Por qué importa
- Tensión electoral crítica: Las declaraciones de Sánchez ocurren en medio de una segunda vuelta ajustada donde las encuestas lo sitúan en desventaja frente a Fujimori. La acusación de control institucional busca movilizar votantes preocupados por la concentración de poder y el debilitamiento democrático en un momento donde cada punto porcentual resulta decisivo para el resultado final.
- Legado fujimorista en el poder: La afirmación sobre diez años de influencia refiere al periodo desde que Keiko Fujimori comenzó su carrera política legislativa tras la caída de su padre, el expresidente Alberto Fujimori. Esta narrativa resuena entre sectores que asocian al fujimorismo con episodios de autoritarismo y corrupción que marcaron la década de 1990 en Perú.
- Debate sobre institucionalidad democrática: La acusación plantea interrogantes sobre la salud de las instituciones peruanas y su capacidad de actuar con autonomía frente a grupos políticos establecidos. Para los peruanos residentes en Estados Unidos que siguen de cerca la situación de su país natal, este tema conecta con preocupaciones sobre estabilidad política y gobernabilidad futura.
Contexto de la confrontación electoral
Roberto Sánchez, representante de la coalición de izquierda, enfrenta a Keiko Fujimori en una segunda vuelta que reproduce la polarización política característica de las últimas elecciones peruanas. Fujimori, hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, lidera el partido Fuerza Popular y ha participado en todas las elecciones presidenciales desde 2011, llegando a segunda vuelta en las tres ocasiones anteriores sin lograr la victoria definitiva.
Las declaraciones de Sánchez aluden a la presencia parlamentaria sostenida del fujimorismo en el Congreso peruano durante la última década. Fuerza Popular ha mantenido bancadas significativas que le han permitido incidir en procesos legislativos clave, incluidos debates sobre reformas constitucionales, nombramientos en instituciones autónomas y procedimientos de vacancia presidencial que desestabilizaron gobiernos anteriores.
El argumento del candidato izquierdista señala que esta influencia legislativa habría permitido al fujimorismo colocar aliados en organismos reguladores, entidades de control y la administración pública, configurando una red de poder que trasciende los gobiernos formales. Esta tesis encuentra eco en sectores que critican la captura institucional por parte de grupos políticos establecidos, fenómeno documentado por analistas políticos peruanos en los últimos años.
Keiko Fujimori ha rechazado sistemáticamente acusaciones de autoritarismo, presentándose como defensora de la economía de mercado y el orden institucional frente a lo que describe como propuestas radicales de la izquierda. Su campaña ha enfatizado la necesidad de estabilidad económica y seguridad ciudadana, temas prioritarios para amplios sectores del electorado peruano, especialmente en zonas urbanas y entre votantes de clase media.
El marco legal peruano establece que el Congreso unicameral de 130 escaños ejerce funciones de contrapeso al poder ejecutivo, incluyendo la fiscalización gubernamental y la aprobación de reformas constitucionales. Sin embargo, críticos señalan que esta arquitectura institucional ha derivado en confrontaciones recurrentes entre el Legislativo y el Ejecutivo, generando crisis de gobernabilidad que culminaron en la vacancia de tres presidentes entre 2016 y 2023.
La comunidad peruana en Estados Unidos, que supera los 700,000 residentes según datos del censo estadounidense, sigue de cerca estos procesos electorales con preocupación por la estabilidad de su país de origen. Muchos mantienen vínculos económicos y familiares con Perú, y la situación política impacta directamente en remesas, inversiones y planes de retorno eventual.
Implicaciones del discurso político
El señalamiento de Sánchez sobre un supuesto gobierno en la sombra del fujimorismo plantea interrogantes sobre accountability democrática y concentración de poder en democracias latinoamericanas. Si bien la acusación carece de documentación judicial concluyente sobre cooptación institucional ilegal, refleja percepciones extendidas sobre la influencia desproporcionada de élites políticas tradicionales en la toma de decisiones estatales.
Lo que sigue
Los peruanos acudirán a las urnas en la segunda vuelta programada para las próximas semanas. Las encuestas sugieren un escenario electoral ajustado donde declaraciones como las de Sánchez buscan inclinar votantes indecisos. El resultado determinará si Perú experimenta su primer gobierno de izquierda radical o el retorno del fujimorismo al poder ejecutivo tras décadas de influencia política.
Fuentes
Con información de proceso.hn



