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Nicoya, la Zona Azul de Costa Rica

En la península de Nicoya, en el Pacífico de Costa Rica, los abuelos siguen montando a caballo, cultivando su propia tierra y reuniéndose cada tarde con los vecinos. Es la única Zona Azul de América Latina, y muchos de sus hábitos nos resultan sorprendentemente familiares.

Por qué importa

  • Nicoya demuestra que la longevidad saludable no depende de recursos costosos, sino de rutinas culturales que muchas familias latinas ya conocen o recuerdan de sus propios abuelos.
  • Si tienes raíces en Centroamérica, México o el Caribe, es probable que reconozcas costumbres parecidas en tu propia familia.
  • Entender qué se mantiene y qué se ha perdido al migrar a Estados Unidos puede ayudarte a rescatar hábitos valiosos para tu propia vida.

Una península con historia propia

Nicoya fue incluida entre las Zonas Azules después de que investigadores notaran que la región tenía una proporción notable de hombres que llegaban a edades muy avanzadas manteniendo independencia y buena salud funcional, algo poco común incluso dentro de Costa Rica. A diferencia de otras Zonas Azules, aquí el foco de los estudios se puso especialmente en la longevidad masculina, un dato interesante porque en la mayoría de países las mujeres suelen vivir más años que los hombres.

La dieta tradicional de Nicoya se apoya en lo que allí llaman «la tríada mesoamericana»: maíz, frijoles y calabaza, un patrón alimentario centenario que también existe, con variaciones, en México y buena parte de Centroamérica. El maíz se prepara tradicionalmente nixtamalizado, un proceso que mejora su valor nutricional, y los frijoles aportan fibra y proteína vegetal de forma constante, día tras día, durante toda la vida.

Sol, agua y trabajo físico como rutina

Otro factor que los investigadores destacan es la calidad del agua en algunas zonas de Nicoya, con niveles de calcio que podrían tener relación con la salud ósea, aunque este punto sigue siendo objeto de estudio y no una conclusión cerrada. Lo que sí es más claro es el estilo de vida: muchas personas mayores de la región siguen trabajando la tierra, caminando distancias considerables y exponiéndose al sol de manera regular, sin que esto se viva como «ejercicio» sino simplemente como la vida cotidiana.

A esto se suma el llamado «plan de vida», un concepto muy propio de Nicoya que hablaremos con más detalle en un próximo artículo: la idea de tener una razón concreta para levantarse cada mañana, ya sea cuidar a los nietos, atender el terreno o participar en la vida de la comunidad.

Un espejo cultural para la diáspora hispana

Para quienes vivimos en Estados Unidos, Nicoya funciona casi como un espejo: nos recuerda que muchas de las costumbres que trajeron nuestros abuelos o padres —comer legumbres a diario, mantenerse activos físicamente sin ir a un gimnasio, o priorizar el tiempo en familia— no son casualidad, sino parte de un patrón cultural que la ciencia hoy respalda como favorable para envejecer con salud.

Para saber más

Este artículo es información general con fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de salud. Para más información: Blue Zones Project.

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