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Danza sin fronteras: Costa Rica lleva su arte a República Dominicana

En Mi Hispano creemos que las fronteras culturales existen solo para quienes no tienen el valor de traspasarlas. Cuando una compañía universitaria…

22 de septiembre de 2026 3 min de lectura
Redacción MiHispano+ · con información de delfino.cr
Fotografía ilustrativa · delfino.cr
Fotografía · delfino.cr

En Mi Hispano creemos que las fronteras culturales existen solo para quienes no tienen el valor de traspasarlas. Cuando una compañía universitaria cruza el Caribe para compartir su arte, no solo está bailando: está construyendo puentes de entendimiento entre comunidades que comparten idioma, historia y una pasión por la expresión humana más antigua. La danza contemporánea de la Universidad de Costa Rica llega a Santo Domingo esta semana, y vale la pena detenernos a reflexionar sobre lo que esto significa para nuestra región.

El festival EDANCO 2026 recibirá los días 25 y 26 de septiembre las presentaciones de la compañía costarricense, pero esto va más allá de dos funciones escénicas. El componente pedagógico —dos talleres que forman parte del intercambio— revela la naturaleza profunda de este tipo de encuentros. No se trata simplemente de mostrar coreografías pulidas, sino de compartir metodologías, técnicas y visiones artísticas que enriquecen tanto a quienes enseñan como a quienes aprenden. En Mi Hispano observamos que estos intercambios universitarios son fundamentales para mantener viva la conversación cultural latinoamericana en un momento histórico donde el aislamiento digital paradójicamente nos aleja de experiencias compartidas reales.

La danza contemporánea, por su propia naturaleza experimental y transgresora, se convierte en un lenguaje universal que no requiere traducción. Mientras nuestras comunidades hispanas en Estados Unidos luchan por mantener conexiones con sus raíces culturales, iniciativas como esta nos recuerdan que la cultura latinoamericana sigue siendo vibrante, innovadora y profundamente interconectada. Costa Rica y República Dominicana, separadas por miles de kilómetros y contextos socioeconómicos distintos, encuentran en el escenario un espacio común donde el movimiento corporal habla más fuerte que cualquier discurso político o económico.

Vale la pena recordar que las universidades públicas de América Latina han sido históricamente los espacios donde se gesta la renovación cultural y artística de la región. Que una institución académica como la Universidad de Costa Rica mantenga una compañía de danza contemporánea activa y con proyección internacional no es un lujo: es una inversión en la formación integral de ciudadanos con sensibilidad estética y capacidad de diálogo intercultural. El hecho de que esta compañía regrese a República Dominicana —el titular indica que es una segunda visita— demuestra continuidad en las relaciones culturales bilaterales, algo cada vez más raro en tiempos donde los proyectos de cooperación cultural suelen ser efímeros y dependientes de ciclos políticos.

Desde Mi Hispano celebramos estas iniciativas porque representan lo mejor de nuestra región: la capacidad de colaborar, de aprender unos de otros y de mantener viva una conversación artística que trasciende nacionalismos estrechos. Cuando los jóvenes bailarines costarricenses pisen el escenario dominicano, estarán representando algo más grande que su universidad o su país. Estarán demostrando que el arte sigue siendo el idioma más elocuente para hablar de lo que nos une.

Fuentes consultadas

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Resumen editorial elaborado por MiHispano+ a partir de las fuentes citadas. Enlazamos siempre al medio original.

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